Autor: Jenyffer Tovar, Terapeuta Psicosocial
Un sufrimiento psíquico comienza como una "herida emocional" que surge de una discrepancia entre los propios recursos y la realidad percibida, que sobrepasa al individuo al enfrentarse a una situación de amenaza, generando sentimientos de desesperación y desamparo.
Si esta herida no es atendida adecuadamente en sus fases iniciales, puede evolucionar hacia trastornos crónicos como el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) o cambios permanentes en la personalidad.
El rol del Terapeuta Psicosocial (TEPSI) cobra una importancia estratégica en el diseño e implementación de Encuentros Investigativos en el ámbito comunitario para la prevención y mitigación de los efectos de las heridas emocionales.
Su perfil les define como profesionales capaces de comprender la realidad psicosocial como un “holón”, identificando estresores sociales y realizando una detección temprana de problemas de salud mental.
Sin embargo, la intervención en el caos inmediato de una comunidad requiere más que solo detección; exige una metodología de acción que sea estabilizadora, estructurada y empoderadora, y, sobre todo: profundamente humana. Sin la participación de la comunidad, es imposible acceder a esta esfera vital en la que se produce su acción investigativa y comprender el fenómeno que allí sucede y las posibles vías de encauzamiento hacia la armonía comunitaria.
La Pedagogía de Emergencia es un modelo de intervención basado en la terapia social, la terapia curativa y la pedagogía que busca la atención temprana en el ámbito comunitario, en especial en grupos vulnerables afectados por situaciones límites (eventos traumáticos) derivados de catástrofes naturales, conflictos, desarmonías sociales o violencia estructural.
Su finalidad es promover la salutogénesis colectiva. A continuación, se presenta cómo construir, desde este modelo, una intervención comunitaria que incluya la investigación participativa y cumpla con los requisitos del abordaje en salud primaria en salud mental.
El Perfil del Terapeuta Psicosocial como catalizador para la Acción de la Investigación Participativa
La capacidad para implementar la Pedagogía de Emergencia en el ámbito comunitario se sustenta directamente en las competencias centrales del perfil profesional del Terapeuta Psicosocial:
Comprensión Sistémica: La habilidad para analizar la realidad psicosocial como un sistema complejo e interconectado le permite comprender que los factores de riesgo psicosociales no solo afectan al individuo, sino a todo su ecosistema familiar y comunitario. Esto contribuye a la detección temprana y a la articulación de equipos multidisciplinarios de acción comunitaria en los que los miembros de la comunidad juegan un papel preponderante y vivo.
Enfoque en la Promoción y Prevención: El rol como "Promotor de Salud y Prevención de Riesgos Psicosociales" es la base de la intervención psicosocial. La Pedagogía de Emergencia es, en esencia, una estrategia de prevención secundaria, diseñada para actuar antes de que el impacto de experiencias límites se cronifique convirtiéndose o agravando un sufrimiento psíquico.
Mandato de Participación y Empoderamiento: El perfil del TEPSI promueve explícitamente la participación activa de los individuos y comunidades en la identificación de sus necesidades y la implementación de soluciones desde la propia naturaleza del tejido social comunitario. La Pedagogía de Emergencia, al incluir la capacitación de operadores comunitarios locales y la asesoría a padres, se convierte en una herramienta de acción participativa que fortalece los recursos de la propia comunidad. El uso de las artes como medio de afrontamiento permite encontrar una “vía alterna” de salutogénesis comunitaria frente al tabú que se devela en la comunidad ante la presencia de actores comúnmente asociados a la visión patogénica de la salud mental, como psicólogos clínicos y psiquiatras.
La Pedagogía de Emergencia como Metodología de Intervención e Investigación Psicosocial
La Pedagogía de Emergencia se fundamenta en tres pilares de intervención que el TEPSI puede facilitar directamente para la estabilización de niños, jóvenes y sus familias tras una crisis:
Pilar 1: Creación de un “Lugar Seguro”
La primera tarea es facilitar la organización de espacios vivos en la comunidad donde se pueda propiciar el encuentro humano libre de prejuicios. Esto permite recuperar o crear la posibilidad para:
Retomar/construir una estructura espacial y temporal: Fomentar un orden externo claro, con reglas definidas y previsibles, y una rutina diaria basada en ritmos (comidas, juegos, descanso), ya que los rituales dan estabilidad, seguridad y orientación. El ritmo tiene un efecto sanador directo sobre los sistemas biológicos y psíquicos desregulados por la dinámica psicosocial del individuo.
Investigación-acción participativa: Este trabajo permite visualizar los factores de riesgos existentes en la comunidad y generar el encuentro con el equipo transdisciplinario adecuado a la realidad subyacente sin necesidad de “patologizar la conducta”.
Conocer la dinámica comunitaria desde adentro: Conocer los espacios comunes permite calibrar los aspectos necesarios para el encuentro investigativo. Además, fomenta la participación al “ir a la realidad” y no pedir que la realidad salga al encuentro con el equipo investigador. Las entrevistas no estructuradas en el marco de actividades recreativas permiten visualizar las necesidades de acuerdo a las distintas disciplinas de abordaje.
Pilar 2: Fomento de Relaciones Confiables
El TEPSI, actuando con empatía y estabilidad emocional, se convierte en esa "persona a la que le puedo contar lo que me preocupa o limita". Esta relación de confianza es la base para toda intervención posterior y es una competencia central de asistencia terapéutica individual en el ámbito psicosocial. En el ámbito de la investigación participativa, responde a tres interrogantes fundamentales del diagnóstico: ¿qué o quién hace sentir “segura” a una comunidad?, ¿cómo percibe la realidad?, y ¿qué factores de protección (salutogénicos) existen en la dinámica comunitaria?
Pilar 3: Corrección de la Experiencia Disruptiva y Fomento de la Resiliencia
Las experiencias límites dejan una profunda sensación de impotencia. El TEPSI utiliza métodos de la pedagogía de emergencia para ayudar a los individuos a experimentar nuevamente su capacidad de actuar sobre el mundo aún en condiciones de vulnerabilidad, incluyendo tres herramientas de la Terapia Social:
Expresión Creativa: Talleres de pintura, dibujo, música o modelado que permiten plasmar y distanciarse de las experiencias límite de una forma no verbal. Estas actividades recreativas permiten a especialistas de otras áreas diseñar estrategias de encuentro clínico o pedagógico.
Juego y Movimiento: El juego libre y ejercicios rítmicos (somáticos y dibujo de formas) reconectan al individuo con su cuerpo y vitalidad.
Fomento del Empoderamiento: Asignar responsabilidades y proyectos concretos (jardinería, emprendimiento, presentaciones artísticas) ayuda a reconocerse como seres activos y autoeficaces. La formación de operadores sociales permite la aparición de “victorias tempranas” en la autogestión comunitaria.
Construcción de la praxis de la Resiliencia: Actividades lúdicas basadas en la sabiduría popular (cuentacuentos, teatro, arte urbano) permiten al individuo autorreconocerse como dueño de su propia vida.
Una Acción Participativa: Capacitación de Actores Locales
El rol del TEPSI no se limita a la intervención directa. Como investigador de fenómenos psicosociales y promotor comunitario, su meta es fortalecer las capacidades locales mediante:
Capacitación a operadores comunitarios: Seminarios y talleres para sensibilizar a maestros y líderes sobre la psicología del trauma y primeros auxilios psicológicos.
Asesoría a padres y cuidadores: Ofertas de diálogo para que los cuidadores puedan expresar sus preocupaciones y aprender a manejar las reacciones de sus hijos de forma constructiva.
Esta transferencia de conocimiento asegura la sostenibilidad de la intervención mucho después de que la fase de encuentro investigativo haya terminado.
Conclusiones
La integración de la Pedagogía de Emergencia en la Salud Mental Comunitaria proporciona un marco práctico para actuar eficazmente en la detección temprana, facilitar la estabilización necesaria para cualquier asistencia posterior e implementar una acción psicosocial participativa que fortalezca los recursos salutogénicos de la comunidad.
Resumen: El impacto de eventos con rasgos traumáticos —derivados de catástrofes naturales, conflictos, desarmonías sociales o violencia estructural— es un gran desafío para la salud mental comunitaria en Venezuela. La exposición sostenida de grupos vulnerables a estos eventos puede desencadenar sufrimientos psíquicos crónicos que desestabilizan a individuos, familias y comunidades enteras.
El Terapeuta Psicosocial, posicionado en el nivel de Atención Primaria en Salud Mental, tiene el mandato profesional de actuar en la prevención, promoción y detección temprana de problemas de salud mental.
La Pedagogía de Emergencia constituye una metodología de acción participativa, estructurada y eficaz, que se alinea con las competencias del TEPSI para ofrecer una primera respuesta psicosocial, estabilizar a las personas afectadas y prevenir la cronificación del sufrimiento psíquico, especialmente en grupos vulnerables. Asimismo, abre la posibilidad de trabajos transdisciplinarios sin la resistencia de la comunidad a los temas de salud mental, otrora basados en la patogénesis.