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Oprobio en Tres Carabelas: Un Poema a la Incierta Herida de América

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Un Poema a la Incierta Herida de América

¿Qué celebramos cuando hablamos del "descubrimiento"? En esta potente pieza lírica, exploramos la otra cara de la historia: la de la resistencia, el despojo y la imposición. Estos versos no solo narran el pasado, sino que denuncian la persistencia de un racismo y una colonialidad que intentaron borrar nuestra identidad. Es una invitación a mirar nuestras raíces con orgullo y a reconocer que nuestro mundo ya era antiguo y sabio mucho antes de ser "hallado".

Un Poema a la Incierta Herida de América 

Mil cuatrocientos noventa y dos, un eco que no cesa, fecha tatuada a fuego en la piel de nuestra tierra. No fue hallazgo, fue ultraje, la más cruda vileza; la historia que nos cuentan, una verdad a medias.

Llegaron en tres barcos, con la cruz por bandera; buscando las Indias, encontraron quimera. Mas no vieron riqueza en el oro que era, sino en el alma dócil, en la sangre que espera.

Se habló de un "Nuevo Mundo", ¡qué falacia tan grande!, cuando el nuestro ya era antiguo, en su sol y su ande. Con la palabra “descubrir” se vistió el poder que expande, y el robo de la tierra se volvió un acto grande.

Apropiarse de lo ajeno, del suelo y del nido, del saber ancestral, del tiempo vivido. Impusieron su lengua, su dios, su apellido, y nuestro libre albedrío quedó suspendido.

Trajeron su racismo como plaga mortal, la piel oscura vista como un signo del mal. El hombre encadenado en un viaje infernal, la esclavitud nacida de un delirio imperial.

Denigraron el rostro, el cabello, el color, sembrando en nuestras almas duda y dolor. Nos enseñaron a odiar lo que fuimos con fervor, a despreciar la herencia de nuestro anterior.

¿Qué hubiera sido de nosotros sin esa violenta intrusión? ¿Seríamos hoy reinos de otra constelación? ¿Con nuestras propias lenguas, nuestra propia visión, tejiendo libremente nuestra propia nación?

Es un quizás incierto, un abismo en la mente, un río de futuros que fluye intermitente. Quizás la misma lucha, de un modo diferente, o un paraíso intacto, resplandeciente.

Pero la historia es esta, la que duele y que sangra, la que nos dio mestizaje y una herida que amaga. No celebramos velas en la mar que nos traga, sino el grito valiente que en la memoria indaga.

Que no se llame "encuentro" a la vil usurpación, ni "descubrimiento" al acto de dominación. Fue el germen de una herida, de una larga aflicción, que aún hoy nos pregunta por nuestra redención.

Scarlet Colina

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